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Del micrófono al algoritmo

Solía decirse años atrás entre los académicos, que uno de los principales miedos de la humanidad era hablar en público. Hoy seguramente este ítem, no está posicionado en los primeros de la lista, porque la transformación digital nos obliga cada vez más, a expresarnos oralmente en las diferentes plataformas y formatos, casi como un juego divertido e instantáneo.

Hoy, hablar en público va más allá de pararse en un escenario físico, el mundo digital se ha convertido en el escenario más dinámico, porque a través de videos, podcast, historias, transmisiones en vivo o reels, las personas consumen, comparten y reproducen información como en una matrix multiplicadora de datos, desde sus manos con un teléfono móvil, se cocinan las conversaciones más virales.

Es tener acceso inmediato a una audiencia global, donde el contenido es la carnada principal para conectar con los diferentes públicos. Pero aunque el escenario sea más grande, versátil y creativo, no significa que la información que generamos sea relevante o trascendental per se.

Hablar en público, actualmente significa saber contar historias, de cualquier tema. Yo me encuentro muchas veces sorprendida cuando los jóvenes universitarios se enfrentan a la tarea de crear relatos basados en una imagen, una palabra, algún concepto, y el tener que interrelacionar dicho material gráfico o conceptual, con la capacidad de crear un storytelling por lo menos interesante. Veo en su mirada que de repente se encuentran con una pantalla en blanco en la mente con la pregunta: ¿Y ahora qué digo? ¿Qué escribo?

Siempre recalco en clase que CHATGPT tiene su lugar reservado, es un alumno más, pero no debemos perder nuestra capacidad de crear y alimentar esa máquina interna que poseemos, capaz de generar los mejores diálogos y discursos porque vive y experimenta en el día a día la realidad y sus diversos matices. Debemos cuidar de no ser solo consumidores de información, es importante ser autocríticos con aquello que consumimos y generar de forma independiente nuestras propias historias e interpretaciones con ética y profesionalismo.

Hablar no es el problema; hacerlo con creatividad, gracia, actitud anímica, gestos asertivos, juego de tonos de voz, y mucha técnica y corazón añadido, es el reto de los que no solo quieren hablar, sino que desean TRANSMITIR, EMOCIONAR, VENDER, MOTIVAR, TRASCENDER.

El miedo de hablar en público adquiere mayor validez en la era digital, porque ya nadie perdona un error de dicción, un error de “dedo”, un error en tu lenguaje no verbal, o el error de la emocionalidad desbordada que te lleva a cometer las peores tragedias de imagen. Y ese fenómeno en realidad siempre ha existido, como seres humanos tendemos a centrar la atención en lo negativo, debido a que el cerebro está programado para priorizar la detección de amenazas y peligros, que nos ayudan a sobrevivir; pero paradójicamente sobrevivir en las redes y medios digitales es evitando los errores, y gestionando exitosamente los cometidos.

Hablar en público requiere tantos ingredientes, dependiendo del platillo que desees crear, no es una regla rígida, dependerá mucho de quién eres tú, de tu esencia y estilo, tus deseos, objetivos, personalidad, del público y audiencia que quieres conquistar. Mi consejo es, APRENDIZAJE y ESTRATEGIA, hoy todo genera conversaciones, likes, comentarios, hashtags, etc. pero no todos nos convienen, no todos suman, no todos son reales. Aprender a hablar en público tanto desde el micrófono como en el algoritmo es desarrollar una escucha activa, es leer la realidad con diferentes lentes, ser crítico de los demás y autocrítico, es entender diferentes lenguajes, es desnudarte al escrutinio público, pero contando una historia verdadera y exitosa… LA TUYA.

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